El estudio se realizó en el Parque Nacional de Salonga, en la República Democrática del Congo, una región en la que más del 98 por ciento de los elefantes del bosque (Loxodonta cyclotis) han sido asesinados por los cazadores furtivos en los últimos decenios, en este lugar se evaluaron los árboles que requieren de los elefantes para la dispersión de semillas, y no se encontró ninguna evidencia de nuevos crecimientos.
Los elefantes, con sus apetitos enormes, desempeñan dos funciones “claves” para muchos de estos árboles. Por un lado, los elefantes del bosque vagan en grandes extensiones de tierra, esparciendo semillas por todas partes a través de sus excrementos, por otro lado, se ha demostrado que las semillas que han sido suavizados por los ácidos del estómago de un elefante tienden a germinar a un ritmo mucho más rápido que las semillas que no han pasado por este “proceso”. Esta relación dual permite a los árboles frutales, sin otros socios de dispersión, asegurar su reproducción.
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